Carrasco
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Prevención
Los traumatismos a nivel bucal se pueden dar en cualquier momento de la vida, principalmente durante la infancia. Estadísticamente se conoce que el 30% de los traumatismos de dientes temporarios se presentan con mayor incidencia entre uno a tres años, y en dientes permanentes 22% de los traumatismos se dan entre los ocho y diez años. Además, las piezas dentales anteriores – incisivos – son las más afectadas (96%), existiendo un 86% de probabilidad que se produzca un traumatismo – fractura y/o luxación – en un sólo incisivo y un 14% en dos incisivos. Un grupo de riesgo potencial, son quienes practican deportes principalmente de contacto, hockey, rugby, basquetbol. Imagínate qué sucedería si practicando o jugando te fracturas o pierdes algunas de tus piezas dentarias. Realmente te será bastante difícil comer, hablar o sonreír. Es por lo que un apropiado protector bucal te ayudará a prevenir este tipo de inconvenientes. La función del protector bucal es amortiguar la fuerza del impacto sobre tus dientes, labios, lengua y mejillas reduciendo el riesgo del traumatismo y lesiones.
Si consigues el pedacito de diente fracturado, llévalo a tu dentista sumergido en agua, leche o suero fisiológico.
Los protectores bucales, cubren por lo general tu arco dentario superior, pero en algún caso tu odontólogo podrá recomendar realizarlo también en la arcada dentaria inferior. Por esto es conveniente que se lo consultes antes de optar por uno.
Especialmente en estos casos, cualquier golpe en el rostro puede lesionar mejillas y labios. Por lo que el uso del protector bucal reduciría los riesgos de lesionar tejidos blandos.
Si tenemos brackets los dientes cambian de posición por lo que si usamos protectores termoplásticos debemos moldearlos periódicamente para acompañar los cambios. En caso de usar los fabricados a medida podemos pedir al laboratorio que deje un leve espacio para compensar los cambios, pero seguramente deberá cambiarse cada temporada.
Debes lavarlo antes y después de cada uso, con agua corriente o con enjuagues bucales. De vez en cuando es conveniente lavarlos con agua jabonosa y luego enjuagarlos muy bien.
Guardarlo siempre en su caja y no exponerlo a mascotas o a temperaturas muy altas para evitar distorsiones.
Con el tiempo los protectores bucales también pierden su efectividad. Si tiene perforaciones o fisuras, puede lastimarte. Es conveniente controlar su estado cuando concurres al control dental para que tu odontólogo evalúe su estado.